TOKIO 1: De “compras” por la zona más Chic

El cambio horario hizo que nos despertáramos a las 5:00AM. Bueno, en realidad son los niños los que marcan el ritmo, pero eso nos vino bien para poder aprovechar las horas de luz.

Hoy toca desayuno super japo: un pescado asado tipo chicharro, de carne muy dura, arroz con algas konbu, miso de verduras, café y sandía. La verdad es que Makiko se lo curra bastante. Poca gente en España nos levantamos y preparamos tanta historia sólo para el desayuno.

Nos preparamos para salir hacia el metro.

Este es el plano del JR, que no es metro. Son dos compañías distintas. En España podría decirse que es como si estuviera duplicado el Metro. Los recorridos son distintos , pero parecidos. No es como Renfe, que es cercanías, y Metro que es centro. Funcionan bien, y son muy puntuales. Las estaciones algo antiguas. Las líneas de JR, en cuanto salen del Núcleo de Tokio, son al aire libre.

EL plano del Metro de Tokio es algo más complicado y las estaciones por tanto, también más complejas. Es fácil perderse. Hasta los propios Tokiatas si se salen de la ruta que suelen hacer, se despistan.

Como ambas compañías son privadas, el transporte es carísimo. Se paga por trayecto, por distancia. En función de las paradas que vayas a hacer, pagas una tarifa u otra. El billete lo sacas tú y no hay revisor. Nadie espera que alguien pueda sacar un billete por una tarifa distinta de la que debas.

La mayoría de los Tokiatas que van a trabajar en transporte público tienen una especie de “abono” que paga la compañía donde trabajan, como en aquí las dietas.

Hoy estuvimos en la zona de Omotesando y Yoyogi Park. Interesante avenida arbolada con edificios corporativos donde están todas las grandes marcas. Paraiso de un fanático de las compras…y de los arquitectos de grandes nombres: Tadao Ando, MVRDV, Toyo Ito, Arata Isozaki, ….

El fuerte calor y la humedad hacen que decidamos “refrescarnos” entrando a Omotesando Hills, centro comercial y conjunto de viviendas de lo mas “chic” no apto para niños. Aun así el sofocante calor hace que nos empuja a pesar del riesgo.

El complejo creado por Tadao Ando reemplaza a unos antiguos apartamentos. Se trata del primer edificio residencial creado en hormigón armado, aunque su creador intentó no perder de vista los apartamentos Dojunkai, a los que sustituía, tras el terremoto Kanto.

La altura que se aprecia desde la calle no llama la atención, pues se mantiene por debajo de los árboles, y permite que la luz pueda pasar. La zona residencial sólo se aprecia desde la acera de enfrente.

El interior es divertido hasta para las niñas. Una rampa continua, recorre todas las plataformas que se disponen en dos niveles alternos, para adaptarse a la altura del edificio que da  a la calle y que mantiene una cornisa continua de 250 metros.

A partir de aquí empieza la  verdadera pasarela arquitectónica de obras con nombre y apellidos. Ponga un Omotesando en su vida, parece que reza….Algunos vienen en las guías, otros aún están por aparecer. El edificio de SANAA para DIOR (Kazuo Sejima & Ryue Nishizawa) presenta un aspecto bastante puro y minimalista, no sólo en las formas, sino en también en los materiales.  Elegante y fino cual vestido de gala, se codea con otro gigante del diseño arquitectónico, aunque en este caso europeo MVRDV.

El Gyre Shopping Complex se presenta mucho más  accesible que su vecino. Para empezar, a pesar de albergar en él marcas no menos famosas, las terrazas de los restaurantes y escaleras, los giros de las plantas, y el material en si mismo del edificio hacen que emerja con una fuerza distinta, transmitiendo elegancia, pero no fragilidad. Este punto es bastante importante para nosotros dado las compañeras de viaje que llevamos…

A continuación uno de los edificios más elegantes de Omotesando, el edificio de Louis Vuiton. Debido al gran tamaño de los árboles, este edificio casi pasa inadvertido al peaton. Bueno, no a todos, dado su apellido, pero lo que si está claro es que su posición no permite que se aprecie bien.

Jun Aoki al recibir el encargo de esta firma debió notar el peso sobre sus hombros de los miles de japoneses que anhelan tener un Vuiton en su armario. Porque si hay alguien que adore a Vuiton, ese es un japonés. Y como regalo y deferencia a ese anhelo o mejor dicho devoción, nos presenta un edificio cuya fachada es una clara alegoría a la organización de los tatamis japoneses.

La alegoría no es más
que un espejo que traslada
lo que es con lo que no es,
y está toda su elegancia
en que salga parecida
tanto la copia en la tabla,
que el que está mirando a una
piense que está viendo a entrambas “Calderón de la Barca”

Para ello, organiza la fachada en una retícula no cuadrangular de marcos de acero con cortinas de  mallas metálicas del mismo material, y distintos entramados.

La iluminación apoya el efecto rugoso generado por las mallas y otorga el color dorado del heno que tienen los tatamis cuando les da la luz. Esto potencia aún más la idea del tatami. En ocasiones deja huecos en este plano de cortinas que transmite dos ideas: da profundidad a la fachada generando una sombra que te transmite dónde está el segundo plano de la fachada; por otro lado, antiguamente las salas de tatami, en la habitación destinada a comedor había en el centro un hueco donde se colocaba el fuego, que calentaba la casa y servía para cocinar, y si era suficientemente amplio, servía para sentarse entorno a él.

Acaban de asomarse los dependientes de la tienda y nos sonríen invitándonos a entrar…..Inconscientes, que vamos con dos niñas no japonesas que arrasan con todo, sobre todo la enana que está aprendiendo a andar…Nos alejamos agradeciendo su invitación.

Lo mejor de todo, es que su invitación es sincera. Son así de amables siempre. Aunque vayas con unas pintas desastrosas que en cualquier sitio de España te vetarían el paso…

Anuncios